Trastorno Personalidad

Descripción

Para entender los trastornos de la personalidad introduciremos sucintamente el concepto de personalidad y de personalidad sana, para a continuación definir la existencia de una personalidad con disfunciones estables en el tiempo.

La personalidad es la totalidad de elementos y estados de un individuo. En ella confluyen los aspectos físico, psicológico, social y cultural formando una configuración dinámica y única. Dos componentes esenciales de la personalidad son el temperamento y el carácter. El temperamento es la parte heredada, aquella que es resultado de la constitución genética única con la que nacemos. El carácter es la parte adquirida de la personalidad. Aquella que se ha ido fraguando durante la vida fruto de las influencias temperamentales y circunstanciales. Ambas partes, temperamento y carácter, tienen una disposición psicológica duradera que llamamos rasgo y que implica una tendencia a comportarse de una determinada manera en situaciones diversas lo que origina una conducta consistente y predecible.

La personalidad sana es aquella que ha logrado un buen equilibrio entre sus distintos componentes, un grado de madurez adecuado a la edad de la persona y que implica un buen conocimiento de uno mismo, la propia aceptación, el diseño de un proyecto de vida y la capacidad de tener una conducta coherente, adaptada a la realidad y con metas y objetivos realistas y concretos.

Los trastornos de personalidad son formas infrecuentes, desadaptadas y estables de pensar, ser y actuar que dañan y perjudican a la persona y a su entorno familiar y social. La persona no es consciente de su trastorno aunque sufre sus consecuencias y hace sufrir a los demás.

Síntomas

Una característica de estos trastornos es su origen y su evolución en el tiempo. Se originan en la adolescencia apareciendo poco a poco de un modo gradual y progresivo pasando muchas veces sin diagnosticar. No se dan puntualmente en una etapa vital sino que vienen de atrás. Se trata de alteraciones o síndromes no limitados en el tiempo. Su conducta es rígida e inadecuada en las áreas cognitiva (pensamiento), emocional, afectiva y conductual. Presentan dificultades en el control de los impulsos. Las principales categorías de este trastorno son las siguientes:

  • Personalidades excéntricas.
  • Personalidades inestables.
  • Personalidades ansiosas.
  • Trastornos mixtos y no especificados.

Tratamiento

El tratamiento ante una persona que sufre un trastorno de la personalidad habrá de ser psicoterapia, socio terapia y farmacológico en los casos en los que exista una perturbación emocional severa como depresión o ansiedad.

Según el tipo de trastorno haremos un abordaje diferente pero todos ellos tienen cosas en común. La primera es la no conciencia del trastorno. La persona es consciente de la sintomatología que sufre pero no de sus causas, por lo que en todos los casos habremos de ir mostrando cautelosamente las raíces de sus conflictos y problemas. Este es un camino de autoconocimiento que iremos recorriendo poco a poco junto con el paciente. Partiremos de los problemas y conflictos más frecuentes y perturbadores, que en muchas ocasiones serán de tipo relacional e interpersonal, y de ahí iremos progresivamente acercándonos a las bases de estos problemas que se asientan en una red de pensamientos irracionales que sostienen una actitud negativa e inadecuada a las circunstancias con sus consiguientes conductas mal adaptadas e ineficaces.

Una vez detectado y diagnosticado un trastorno de personalidad, definiremos junto con el paciente y sus familiares, si procede, un plan de actuación en el que definiremos varios objetivos con un orden lógico priorizando aquellas metas que más rápidamente van a ayudar al paciente a ganar calidad de vida.

La alianza con el paciente es un objetivo clave con estas personas puesto que suelen presentar muchas resistencias a aceptar su trastorno y comprender sus implicaciones. Una vez ganada esta confianza inicial trabajaremos en las áreas emocional, cognitiva y conductual simultáneamente. Mediante la técnica de reestructuración cognitiva iremos detectando errores de pensamiento y configurando un estilo de pensamiento más realista. En el área emocional trabajaremos el desarrollo de habilidades emocionales como su reconocimiento y expresión adecuadas enseñando al paciente a ganar control emocional. En el área conductual iremos introduciendo pequeños cambios mediante la técnica de Roll playing que es una escenificación en consulta de situaciones reales que revivimos analizando causas y consecuencias de estas y entrenando la práctica de nuevas conductas más eficaces. En el área familiar y social estableceremos pequeños objetivos dirigidos a ir mejorando sus relaciones personales mediante el entrenamiento en habilidades sociales y de comunicación. Con la familia puede que hagamos alguna sesión para informar y ayudar a comprender con más profundidad las circunstancias del paciente y el tratamiento que estamos realizando.

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