Bajo Rendimiento Escolar

Descripción

Decimos que un niño tiene un bajo rendimiento escolar cuando sus aprendizajes y sus progresos académicos son notablemente inferiores a la mayoría de los niños de su edad.

Reacción del Niño ante el Bajo Rendimiento Escolar

El bajo rendimiento escolar es un problema muy frecuente en nuestra población que puede estar originado por varios factores que pueden confluir y entre los que destacan los siguientes:

  • Déficits instrumentales.
    • El instrumental necesario para estudiar es la inteligencia, la atención, el lenguaje, la vista el oído y la psicomotricidad.
  • Déficits funcionales.
    • Las funciones básicas del niño son la alimentación, el sueño, el control de esfínteres y el juego.
  • Dificultades familiares.
    • Falta de higiene, espacios de juego, atención y afecto, atmósfera familiar de conflicto, riñas y crispación; padres en conflicto o desbordados por presiones sociales, laborales o económicas. Educación rígida y demasiado exigente o sobreprotección por miedos irracionales.
  • Problemas sociales.
    • Falta de un entorno con amigos y espacios donde los niños puedan jugar y correr sin riesgos. Falta de oportunidades culturales donde conocer actividades de ocio, deporte y cultura descubrir sus aficiones e intereses.
  • Conflictos psicológicos.
    • Depresión, ansiedad, fobia escolar, timidez social, baja autoestima, niño ausente, inatento o hiperactivo.
  • Limitaciones del sistema educativo.
    • Las limitaciones del sistema educativo pueden ser muchas por lo que citaré algunas: clases sobrepobladas; poco conocimiento del niño y sus circunstancias, programas muy exigentes, mala comunicación entre padres y colegio.

Reacción de los Padres ante el Bajo Rendimiento Escolar

El bajo rendimiento escolar de un hijo es un duro golpe para los padres. La respuesta dolorosa está representada por la triada angustia, hostilidad y culpa.

La angustia es una difusa e invasiva sensación de peligro. La gran preocupación por el hijo, por su futuro, por su integración social, laboral y por su futura independencia económica.

La hostilidad puede aparecer en forma de silencios, distanciamientos o una fingida indiferencia. Naturalmente, de los éxitos y los fracasos de nuestros hijos los padres somos responsables en buena medida. Esta responsabilidad si no ha sido ejercida en su plenitud o ha sido ejercida en exceso puede fácilmente conducirnos a la culpa.

La culpa podemos liberarnos de ella cargándosela al joven o bien podemos experimentar una culpa reparadora en la que reconozcamos nuestros errores y que sin miedo nos lancemos a corregir, colaborar y participar en el conflicto para resolverlo pausada y eficazmente. Así nuestro hijo se encontrará junto a un buen apoyo y sostén en vez del rechazo y el abandono de sus padres.

Tratamiento


Fases del tratamiento

  1. Evaluación
  2. Trabajo en red y definición de objetivos
  3. Avance hacia objetivos y afrontamiento de obstáculos
  4. Alcance de objetivos y valoración final

 

Evaluación

El tratamiento comienza con una evaluación de la aparición el desarrollo y la evolución del bajo rendimiento escolar así como de las actuaciones que han realizado los padres y profesores para hacer frente al problema. Para ello me reúno con los padres, con el niño y con su tutor secuencialmente y por este orden para conocer el problema en profundidad. Trato de averiguar por qué este niño está rindiendo por debajo de sus compañeros. Me aseguro de que el niño ve bien, oye bien y sus capacidades atencionales y cognitivas son adecuadas. Conozco su situación familiar, social y toda circunstancia que pueda estar influyendo en su buen funcionamiento en la escuela.

Trabajo en red y definición de objetivos

Me reúno y escucho al tutor o tutora que es quien más sabe del comportamiento del niño en las situaciones de aprendizaje. Propongo una estrategia a implementar por el profesor en clase con el menor y establecemos algunos objetivos a alcanzar en dos meses. En su caso, también contacto y hablo con otros profesionales implicados como médicos, neurólogos, logopedas y profesores de apoyo escolar. Con todos ellos procuro crear un sentimiento de equipo y mi objetivo es que todos los profesionales implicados profundicemos nuestro conocimiento del menor y conozcamos los objetivos principales que hemos establecido y estamos persiguiendo.

Avance hacia objetivos y afrontamiento de obstáculos

En este tiempo trabajo con el niño afrontando juntos sus dificultades y descubriendo las causas específicas que las generan y las mantienen. Implico a los padres en el tratamiento pasándoles a la sesión los últimos quince minutos para saber cómo van las cosas en casa y contarles nuestros progresos. En este tiempo compartido establecemos objetivos y tareas que el progenitor supervisará en casa. También tengo sesiones con los padres para realizar cambios en ellos mismos que revertirán en una mejor relación con su hijo y en un clima familiar más distendido y agradable para todos.

Alcance de objetivos y valoración final

El final viene dado por el alcance de las metas establecidas al principio que implican una mejoría notable en su rendimiento académico y una mejor disposición hacia esta labor diaria que le exigimos. Con el esfuerzo diario de todos, de los padres en casa, del tutor y los profesores en el colegio, del psicólogo en su consulta, de los demás profesionales implicados y del joven o el niño en su trabajo diario, la culpa y la frustración van desapareciendo poco a poco dejando paso a la satisfacción y el bienestar que producen el esfuerzo fértil y los buenos resultados.

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