Niño Difícil

Descripción

El niño difícil es aquel que sin presentar un trastorno específico clasificado ni enfermedad alguna conocida manifiesta unos rasgos de temperamento que dificultan su educación. El temperamento es la parte de la personalidad heredada. Junto con el carácter, parte adquirida que vamos formando a lo largo de la vida, conforman la personalidad. Esta podemos definirla como un modo singular de ser y de conducirnos por la vida que nos caracteriza y nos distingue de los demás.

Los niños difíciles tienden a quedar atrapados en ciertos esquemas de comportamiento y esto también les sucede a los padres cuando responden a su comportamiento difícil. Entra en juego un principio sencillo e importante que denominamos el Círculo Vicioso Negativo: La atención negativa refuerza el comportamiento negativo, lo que a su vez refuerza la atención negativa.Si Usted puede decirse a sí mismo “Siempre estoy castigando a mi hijo pero su comportamiento no hace más que empeorar” eso significa que ya ha entrado en un círculo vicioso.

Los rasgos de temperamento son: actividad, atención, humor, respuesta inicial a la novedad, adaptación a los cambios, regularidad, umbral sensorial e intensidad expresiva. Cuando en dos o más de estos rasgos existen dificultades nos hallamos ante un niño o una niña difícil.

Síntomas y manifestaciones de problemas en estos rasgos

La naturaleza difícil del pequeño se hace evidente desde su nacimiento. A los dos o tres años el niño difícil presentará dos o más de estos rasgos:

  • Alto nivel de actividad e impulsividad. Este hecho se hace evidente cuando el niño es autónomo para moverse. El niño muy activo no para ni un momento, lo toca todo, se sobreexcita con frecuencia y puede perder el control y volverse brusco. Es impulsivo y detesta hallarse en un espacio limitado. Su comportamiento se hace evidente en la guardería con los compañeros y en los lugares públicos.
  • Elevado grado de distracción. El pequeño tiene problemas de concentración y parece que no escucha. Se olvida de las cosas y es poco organizado.
  • Humor negativo. El humor básico del niño es abatido o caprichoso; no expresa placer de una forma abierta y parece un niño desgraciado.
  • Persistencia negativa y mala adaptabilidad. El niño se acostumbra a las cosas y no quiere renunciar a ellas. Es tozudo. El rechazo a los cambios abarca las prendas de vestir, la comida, ciertos juguetes; parece muy rígido y queda atrapado en las cosas. Le cuesta cambiar de actividad. Esta conducta tiene su lado positivo. Un niño muy persistente es capaz de permanecer mucho rato con la actividad que le gusta lo que supone una gran alegría para los padres.
  • Irregularidad. Los problemas iniciales de alimentación y sueño persisten siendo ahora más importante la batalla por no irse a dormir. No es fácil establecer un horario concreto ya que el pequeño no siempre está cansado a la misma hora. El apetito irregular parece algo voluntario. El control de esfínteres puede resultar difícil debido a unos hábitos irregulares de evacuación.
  • Sensibilidad elevada. Aparecen rabietas y luchas de poder por temas como la ropa cuyo tacto es inadecuado, los lazos de los zapatos que deben ser atados una y otra vez, las etiquetas de las prendas que molestan y hay una hipersensibilidad hacia ruidos, olores, luces y el sabor de los alimentos.
  • Intensidad alta. Se hace evidente cuando el pequeño ríe, llora o está excitado. La casa nunca se encuentra tranquila. Es un niño dramático e incluso agobiante.

Nota: Si su hijo presenta al menos dos de estos rasgos en un nivel elevado, puede considerar su temperamento como factor de peso en muchas de las dificultades que presenta su educación.

Tratamiento

Cuatro pasos: evaluación, recuperar la autoridad, nueva actitud y empleo de técnicas de dirección y grupos de ayuda.

Evaluación

Elaboramos un perfil del comportamiento del niño

  • Listado de conductas problema y situaciones.
  • Lista de comportamiento relevante realizado entre ambos, padre y madre (dos listados para obtener el definitivo).
  • Dibujar el perfil del temperamento del niño.
  • Relacionar el comportamiento relevante con su temperamento.

Comprobamos el Efecto Desgaste en la familia: madre, padre, pareja, hermanos y en el propio niño difícil.

Evaluamos la eficacia de la actual disciplina.

Recuperar la autoridad

Dado que el círculo vicioso de malas conductas, enfados, reprimendas y castigos se ha instaurado, mi objetivo es sustituir la disciplina ineficaz por una actitud suave, firme y práctica.

Toda disciplina tiene dos componentes: acciones planificadas y reacciones.

Las acciones planificadas son las decisiones a las que llegan los padres con respecto a las reglas, rutinas, expectativas y consecuencias. Lo mejor es que estas acciones se traten con el niño de forma relajada, nunca en el acaloramiento del momento.

Las reacciones son respuestas instantáneas a un comportamiento no aceptable. El castigo es un claro ejemplo de reacción

Entre las acciones planificadas instauraremos normas, estructura, procedimientos y rutinas.

Respecto a las reacciones, enseñaremos a los padres el procedimiento adecuado para cuando el niño se comporte mal siguiendo estas pautas:

  • No responder de forma emotiva o impulsiva.
  • No tomarlo como algo personal.
  • Centrarse en el comportamiento y no en su persona.
  • Preguntarse a sí mismo: ¿Se debe a su temperamento? ¿Es relevante?
  • Adoptar una actitud severa y seria.
  • Cumplir nuestra palabra y aplicar las consecuencias o el castigo que advertimos tendría lugar recordando lo hablado.
  • Emplear el castigo con moderación y ajustado a la gravedad de la falta.
  • Ser breves y no negociar.
  • No dar más de un aviso.
  • Ser flexible con las faltas leves y firme con las graves.
  • Tras el cumplimiento, explicar el modo en que deseamos se comporte y expresar nuestro cariño explicando que este no está en riesgo y recordándole que él o ella está aprendiendo a comportarse y nosotros educándole.

Nueva actitud y empleo de técnicas específicas para gestionar los rasgos difíciles del temperamento

La actitud de los padres del niño difícil va a ser un factor de peso en todo el proceso de ganar control y guiar las conductas de este niño. Si el niño se siente aceptado y bien tratado. Si comprende lo que le pedimos y le proporcionamos el tiempo, la paciencia, el apoyo afectivo y los medios necesarios y suficientes para que él o ella vaya avanzando; este niño se va a sentir querido y apreciado y tratará de corresponder a nuestro interés y dedicación obedeciendo. En todo este proceso es importante conocer bien al niño y comprenderle.

Grupos de ayuda

Los grupos de ayuda son organizados por un profesional o por cualquier padre o madre que desee formar un grupo de encuentro para compartir problemas comunes de los que todos los participantes se verán beneficiados. La soledad que experimentan los padres de un niño difícil y el sentimiento de no poder compartir con los demás sus dificultades es un mal frecuente que podemos combatir en estos grupos. Expresar nuestros problemas cotidianos y escuchar el consejo de otros padres que han vivido situaciones semejantes, es muy reconfortante. Sentirnos acompañados en esta etapa familiar cambia la experiencia y nos fortalece.

Si Usted está interesado en formar un grupo o en participar de un grupo de ayuda póngase en contacto conmigo.

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