Problemas con el Sueño

Descripción

Especialmente tras el nacimiento el bebé tiene un régimen de sueño con unas horas diarias que van disminuyendo progresivamente. Sabemos que el sueño es muy necesario porque durante él se produce un crecimiento de determinadas células que no se produce durante el estado de vigilia. Además es necesario para que la madre pueda descansar también. Si tu bebé o tu niño duerme mal primeramente deberás acudir al pediatra para descartar la existencia de un Trastorno del sueño. A continuación, deberás tener presentes las medidas de higiene del sueño para facilitar el sueño de tu hijo. En niños mayores cuando hay problemas con el sueño estos pueden manifestarse a la hora de acostarse y o durante el descanso despertándose con frecuencia por pesadillas o terrores nocturnos. Cuando esto último sucede se comprende que el niño tema dormirse y reclame el acompañamiento de los padres. En este caso deberemos explorar qué está sucediendo en la vida del niño que guarde relación con sus pesadillas y terrores nocturnos.

Síntomas

Los síntomas que nos advertirán de que existe un problema con el sueño de nuestro hijo son los siguientes:

  • Dificultad para llevarle a la cama y para quedarse solo.
  • Tarda mucho en llegar al sueño y se despierta con frecuencia en medio de pesadillas terminando por lo común en la cama de los padres.
  • Al despertarse le puede costar salir de la cama y el niño parece cansado como si no hubiera dormido bien.
  • Cuenta haber tenido pesadillas o miedos tras despertarse.

Tratamiento

Primero haremos una exploración para conocer el comienzo de este problema con el sueño y su evolución así como las medidas tomadas para afrontar y reducir el problema. Conoceremos también otros aspectos funcionales del niño como la alimentación y sus hábitos y rutinas. Después, analizaremos el ritual de conductas y acciones previo hasta el momento del sueño. Evaluaremos la personalidad del niño y los acontecimientos recientes que puedan relacionarse con los problemas de sueño. Por último, comenzaremos a realizar pequeños cambios en los hábitos y rutinas del niño dotándole de recursos y habilidades para mejorar su calidad del sueño.

En todos los casos tendremos en cuenta las siguientes medidas de higiene del sueño:

Medidas ambientales:

  • Empleo de asociaciones adecuadas y familiares al niño para iniciar el sueño
  • Uso de cama confortable
  • Ambiente de baja intensidad lumínica
  • Temperatura adecuada
  • Ambiente poco estimulante
  • Evitar asociación de la cama con situación de castigo
  • Evitar el consumo de bebidas con cafeína después del mediodía

Medidas que animan o facilitan al niño irse a la cama:

  • Realización de rutinas predecibles para acostarse.
  • Acostar y levantar a los niños a la misma hora habitualmente.
  • Promover la capacidad de dormirse sin la presencia de los padres.
  • Llevarlos a la cama cuando están cansados y evitarlo si están demasiado activos.
  • Realizar actividades relajantes y no realizar actividad intensa antes de acostarse.
  • Resolver problemas o hacer planes ante la hora de dormirse.
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